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Corea y Latinoamérica forjan un nuevo eje comercial global

El acercamiento entre Seúl, Brasil y México acelera una nueva estrategia económica frente al proteccionismo, impulsando inversión, tecnología y cadenas de suministro.

Asia y América Latina aceleran una alianza estratégica

Las transformaciones que vive el comercio internacional están dando paso a una nueva etapa de cooperación entre economías emergentes y potencias industriales. En medio de un escenario marcado por tensiones comerciales, barreras arancelarias y una creciente fragmentación económica, Corea del Sur ha intensificado su presencia en América Latina mediante una estrategia que combina inversión, innovación tecnológica y apertura de nuevos mercados.

El renovado interés de Seúl por fortalecer sus relaciones con Brasil y México refleja un cambio profundo en su política exterior económica. Más allá del intercambio comercial tradicional, Corea del Sur busca consolidar una red de aliados que le permita garantizar el acceso a materias primas estratégicas, fortalecer cadenas globales de suministro y ampliar su influencia en una de las regiones con mayor potencial de crecimiento durante las próximas décadas.


Brasil revive el tratado con Mercosur

Uno de los movimientos más relevantes se produjo durante la visita oficial del presidente surcoreano Lee Jae-myung a Brasil, donde sostuvo reuniones con el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva para impulsar nuevamente las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio entre Corea del Sur y el Mercosur.

Las conversaciones, que permanecían prácticamente congeladas desde hace cinco años, recibieron un nuevo impulso con la creación de un grupo de trabajo bilateral encargado de resolver los temas sensibles que han impedido avanzar en el acuerdo.

El objetivo consiste en preparar el terreno para que durante la próxima cumbre del Mercosur pueda anunciarse oficialmente la reactivación de las negociaciones.

Para ambas naciones, el tratado representa mucho más que una reducción de aranceles: simboliza la construcción de un corredor económico entre Asia y Sudamérica que podría modificar significativamente las rutas comerciales internacionales.


Un mercado de enorme potencial

Los resultados económicos ya muestran el dinamismo de esta relación.

Durante 2025, el comercio bilateral entre Corea del Sur y Brasil alcanzó aproximadamente 11 mil millones de dólares, estableciendo un récord histórico para ambas economías.

No obstante, las perspectivas son considerablemente mayores.

El Mercosur representa un mercado superior a los 300 millones de consumidores, además de concentrar importantes reservas de recursos naturales indispensables para la transición energética mundial, como litio, hierro, cobre y otros minerales estratégicos.

Corea del Sur, por su parte, aporta capacidades tecnológicas de alto nivel en sectores como:

  • Inteligencia Artificial.
  • Industria aeroespacial.
  • Semiconductores.
  • Manufactura avanzada.
  • Automatización industrial.
  • Tecnologías para electromovilidad.

Esta complementariedad convierte a ambas regiones en socios naturales dentro del nuevo mapa económico global.


México se consolida como plataforma industrial de Asia

Mientras Brasil representa la puerta de entrada hacia Sudamérica, México se fortalece como el principal centro manufacturero de Corea del Sur para abastecer al mercado norteamericano.

La confirmación de una inversión de 649 millones de dólares por parte de Kia para ampliar la producción de vehículos eléctricos en Nuevo León confirma esa estrategia.

El proyecto contempla la generación inmediata de alrededor de 500 empleos directos y la creación de aproximadamente 1,500 nuevos puestos laborales hacia 2030.

Además, el nuevo vehículo eléctrico incorporará inicialmente un contenido nacional cercano al 27%, porcentaje que podría incrementarse conforme crezca la participación de proveedores mexicanos.

La decisión fortalece la política industrial impulsada por el Gobierno de México mediante el denominado Plan México, cuyo objetivo es incrementar la capacidad manufacturera nacional y atraer inversiones vinculadas con industrias de alto valor agregado.


Nearshoring fortalece la posición mexicana

El fenómeno del nearshoring continúa modificando la geografía industrial del continente.

Para Corea del Sur, producir en México significa aprovechar las ventajas logísticas del T-MEC y mantener acceso preferencial al mercado estadounidense, reduciendo al mismo tiempo el impacto de las restricciones comerciales aplicadas a productos provenientes de China.

Esta estrategia convierte a México en uno de los principales centros de producción para empresas asiáticas interesadas en abastecer a América del Norte con menores costos y mayor estabilidad logística.

El país se posiciona así como uno de los principales beneficiarios de la reorganización mundial de las cadenas de suministro.


Tecnología y minerales: una alianza complementaria

La cooperación entre Corea del Sur y América Latina trasciende el intercambio comercial convencional.

Los acuerdos firmados durante la gira presidencial incluyen proyectos conjuntos en:

  • Desarrollo aeroespacial.
  • Inteligencia Artificial.
  • Producción de semiconductores.
  • Investigación tecnológica.
  • Energías limpias.
  • Procesamiento de minerales críticos.

Mientras Sudamérica ofrece abundantes recursos naturales indispensables para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos, Corea aporta innovación, conocimiento técnico e inversión industrial.

La combinación fortalece la competitividad de ambas regiones frente a un mercado internacional cada vez más exigente.


El Sur Global gana protagonismo

El acercamiento entre Corea del Sur y diversas economías latinoamericanas también refleja una transformación geopolítica más amplia.

Ante el aumento del proteccionismo y las tensiones comerciales entre las grandes potencias, numerosos países buscan diversificar sus alianzas para reducir riesgos y ampliar sus oportunidades de crecimiento.

Brasil ha promovido activamente un modelo basado en el multilateralismo y en una mayor integración entre economías emergentes, mientras Corea del Sur adopta una estrategia pragmática que privilegia nuevos mercados y cadenas de suministro más resilientes.

Aunque Seúl no forma parte del bloque BRICS, su creciente cooperación con países como Brasil y su interés por fortalecer relaciones con el Mercosur muestran una mayor aproximación hacia las prioridades económicas del denominado Sur Global.


Un comercio internacional cada vez más multipolar

El surgimiento de nuevas alianzas demuestra que el comercio mundial atraviesa una etapa de profunda reconfiguración.

Las relaciones entre Corea del Sur, Brasil y México representan un ejemplo de cómo las economías buscan construir alternativas frente a un entorno internacional cada vez más incierto.

Si las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Corea del Sur y el Mercosur logran concretarse y continúan fluyendo inversiones industriales hacia México, América Latina podría convertirse en uno de los principales ejes de crecimiento para Asia durante la próxima década.

La consolidación de esta estrategia dependerá de la capacidad de los gobiernos para superar diferencias internas y mantener un clima favorable para la inversión. Sin embargo, el mensaje es claro: mientras algunas economías levantan barreras comerciales, otras optan por construir nuevos puentes que redefinen el equilibrio económico global.

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